No hay un negro más negro que otro
Álvaro Arroyo · · Colombia
Cuando pensábamos que era un asunto superado, debemos volver a lo fundamental. El ser negro o negra, en términos de identidad étnica, no se mide por el nivel de melanina en la piel, la cantidad de atuendos que se usen, la habilidad para bailar o la lengua que se hable.
Si bien estos elementos reflejan aspectos de la identidad, no definen quién es o no negro, y mucho menos quién lo es más que otros.
El autorreconocimiento es el criterio
Tal como lo ha reconocido la Corte Constitucional en las sentencias T-072/21 y T-276/22, el ser negro, afrocolombiano, raizal o palenquero es fundamentalmente un asunto de autorreconocimiento.
Son las propias comunidades y personas las que definen la pertenencia de acuerdo con la conciencia de que existen comportamientos, instituciones y valores compartidos que nos identifican, resultado de la presencia de africanos y africanas en Colombia por la colonización, la esclavización y la trata transatlántica.
Afrodescendientes de primera y de segunda
Por lo anterior, considero inapropiado usar argumentos de quién es «más o menos negro» entre raizales, palenqueros, negros o afrocolombianos para justificar o negar el acceso a los espacios de representación política.
Sería dar paso a una clasificación de afrodescendientes de primera y segunda categoría, y por lo tanto unos con más derechos o más importantes que los otros. Lo anterior no implica desconocer las diferencias e inequidades reales que existen al interior de nuestras comunidades, ya sean urbanas o rurales.
Diferencias políticas sí; parálisis colectiva no
Finalmente, no se deben ignorar las diferencias políticas que existen al interior del pueblo negro, afrocolombiano, raizal y palenquero; por lo que es natural que estas diferencias se reflejen en los escenarios de decisión y poder, tanto propios como institucionales.
No debe sorprender que en el Congreso de la República haya representantes afrodescendientes de todo el espectro político disputándose el liderazgo en espacios como la Comisión Legal Afro, paralelo del *Congressional Black Caucus* en los Estados Unidos.
Conclusión
Debemos hacer un llamado contundente a que estas discrepancias no impidan construir posturas colectivas y movilizar acciones relevantes para la protección de los derechos de la población afrodescendiente en Colombia, más allá del partido político en el que milite cada congresista.