Imaginemos un Pacífico sin coca: la verdadera raíz de nuestros problemas
Álvaro Arroyo · · Litoral Pacífico
Arroyo plantea que los cultivos de coca son un problema para la política antidrogas de Estados Unidos, no para Colombia. La presencia de cultivos ilícitos es consecuencia de la débil presencia estatal y la baja inversión social en amplias regiones del país. Reducir las hectáreas de coca no solucionará la pobreza ni la marginalidad; solo cambiará el indicador que mide el éxito de la política norteamericana.
Tumaco sin coca: una paradoja
Para ilustrar su argumento, el autor invita a imaginar que en Tumaco, el municipio con más cultivos de coca según la ONU, se erradican voluntariamente todas las plantas. Con esta decisión, las comunidades perderían tres herramientas clave: (1) la coca como mecanismo de interlocución política con el Estado, (2) el acceso a proyectos de Desarrollo Alternativo (PDA), que solo operan en zonas con cultivos ilícitos, y (3) los ingresos seguros que genera la economía de la coca.
Tras la erradicación, las comunidades esperarían que el Estado invierta recursos humanos, institucionales y económicos para compensar la pérdida de ingresos. Sin embargo, si faltan voluntad política y financiamiento —como ocurrió en Yurumanguí tras la erradicación manual de 25 hectáreas en 2007— la desconfianza se profundiza y puede llevar al resurgimiento de cultivos ilícitos.
Más allá de la eliminación
Arroyo muestra cómo la salida de Tumaco del mercado —sin una reducción de la demanda global— encarecería la hoja de coca e incentivaría nuevos cultivos en otras zonas. Ante ello, insiste en que la erradicación solo será sostenible si se implementan proyectos de ecoturismo, pagos por servicios ambientales, producción agroforestal y programas que fortalezcan la autonomía alimentaria.
Mensajes y resultados clave
- La coca no es el problema principal El verdadero desafío es la ausencia de políticas de desarrollo y presencia estatal en el Pacífico.
- Tres pérdidas para las comunidades Erradicar la coca significa perder interlocución política, acceso a proyectos PDA e ingresos económicos.
- Política antidrogas centrada en EE.UU. Frenar la coca beneficia la estrategia norteamericana pero no resuelve los problemas estructurales de Colombia.
- Alternativas productivas sostenibles Solo con inversión en ecoturismo, agroforestería y servicios ambientales se logrará sustituir la coca de forma duradera.
Próximos pasos
- Fortalecer la presencia estatal con inversión social y económica en el Pacífico.
- Diseñar políticas de desarrollo alternativo con financiamiento de largo plazo.
- Impulsar proyectos de ecoturismo, cacao, servicios ambientales y autonomía alimentaria.
- Reformular la política antidrogas para que responda a las necesidades de las comunidades y no solo a indicadores internacionales.
Conclusión
El mensaje central es contundente: frenar la coca haría exitosa la política antidrogas de EE. UU., pero no resolverá los problemas estructurales del Pacífico. La única salida es fortalecer la presencia estatal, invertir en desarrollo productivo sostenible y diseñar políticas que respondan a las necesidades de las comunidades.