¿Y si nuestro problema no es la coca? Reflexión sobre causas estructurales

Álvaro Arroyo retoma el debate sobre los cultivos ilícitos y sostiene que la coca en sí misma es un problema para la política anti-narcóticos de Estados Unidos, no para Colombia. La falta de alternativas productivas serias en territorios como el litoral Pacífico incentiva la siembra de coca.
Imaginar un Tumaco sin coca
El autor invita a imaginar que Tumaco, el municipio con más coca del país según el Simci 2017, erradica manualmente todos sus cultivos. Este ejercicio recuerda la minga de Yurumanguí de 2007, cuando 253 habitantes erradicaron 25 hectáreas de coca en tres días. Tras la erradicación, la comunidad recibiría aplausos internacionales y promesas de cooperación.
Tres pérdidas para las comunidades
La eliminación de la coca acarrea tres pérdidas clave:
1. Mecanismo de interlocución política
La coca como herramienta de diálogo con el Estado.
2. Acceso a proyectos de Desarrollo Alternativo
Los PDA solo se ejecutan donde hay cultivos ilícitos.
3. Ingresos económicos seguros
El cultivo y procesamiento de coca genera ingresos estables.
Estas pérdidas aumentan la dependencia de las promesas estatales, que suelen incumplirse. Si no hay financiamiento ni acompañamiento, la comunidad buscará recuperar sus ingresos a través de cultivos ilícitos u otras economías ilegales.
El Estado, entre milagros y realismo
Arroyo advierte que confiar en milagros o en la buena voluntad del Estado es ingenuo. Tras la erradicación de 2007 en Yurumanguí, la comunidad debió recurrir a la cooperación internacional para gestionar proyectos productivos y promover la sensibilización interna. Si no hay presencia institucional y desarrollo de alternativas como el turismo o el cacao, la erradicación conduce a la degradación del conflicto social y armado.
Mensajes clave
- La coca no es el problema principalEl verdadero reto es la ausencia de políticas de desarrollo y oportunidades sostenibles.
- Tres pérdidas tras la erradicaciónInterlocución política, acceso a PDA e ingresos económicos desaparecen con la coca.
- Promesas estatales incumplidasLa falta de voluntad política y financiamiento profundiza la desconfianza comunitaria.
- Alternativas productivas necesariasSin ecoturismo, cacao, servicios ambientales y autonomía alimentaria, la erradicación fracasa.
Próximos pasos
Para continuar con esta agenda, Álvaro Arroyo propone:
- Fortalecer la presencia institucional del Estado en el Pacífico con inversión de largo plazo.
- Diseñar políticas de desarrollo que integren a las comunidades y ofrezcan oportunidades sostenibles.
- Impulsar proyectos de ecoturismo, agroforestería, cacao y servicios ambientales.
- Garantizar financiamiento y acompañamiento técnico para alternativas productivas.
Conclusión
El autor concluye que la coca no es el problema principal; el verdadero reto es la ausencia de políticas de desarrollo que integren a las comunidades y ofrezcan oportunidades sostenibles. Frenar los cultivos sin una respuesta estructural solo perpetuará la crisis.
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