El terremoto: una oportunidad para transformar el Pacífico colombiano

Álvaro Arroyo · · Pacífico colombiano

El terremoto: una oportunidad para transformar el Pacífico colombiano

«Hay una oportunidad en cada crisis» es una frase común cuando se enfrentan dificultades. Sin embargo, convertir las crisis en oportunidades y aprovecharlas demanda mucho más que pronunciar esta reconocida frase.

La incapacidad, ya sea individual o colectiva, para aprovechar las coyunturas que nacen de las crisis conduce a una mayor frustración, desesperanza y precarización de las condiciones de vida.

Décadas de crisis que rara vez se vuelven oportunidad

En el Pacífico colombiano, donde la mayoría de los habitantes acumulamos décadas enfrentando crisis continuas que rara vez se traducen en oportunidades aprovechadas, pensar que una nueva emergencia —resultado de un terremoto— es una nueva oportunidad para mejorar nuestras condiciones de vida resulta, por lo menos, desafiante.

Una vez ocurre la emergencia, la solidaridad alcanza niveles incalculables; cuidar o salvar la vida de cualquier persona adquiere un valor tal que nos moviliza a todos. Sin embargo, con el pasar de los días, pareciera que la situación empeora: tenemos menos recursos que antes, el agua potable llega a las viviendas con menor frecuencia, el servicio de recolección de basuras decae y más empresas cierran debido a la emergencia.

Entonces, nos preguntamos: ¿por qué nos sucede esto?, ¿por qué es tan difícil dar saltos positivos que reduzcan las brechas que teníamos antes de la emergencia?, ¿por qué otros territorios sí mejoran después de una catástrofe?

Por qué dos territorios con los mismos daños se recuperan distinto

Sin duda, las emergencias nos desafían y nos ponen a prueba a todos, pero cómo las enfrentamos y superamos depende de condiciones individuales y colectivas, tales como el ingreso disponible de cada persona o familia, el capital social existente y las capacidades institucionales. Es aquí donde los municipios del litoral Pacífico generalmente presentan desventajas y debilidades acumuladas.

Como lo demuestra un informe de Arteaga LATAM basado en los indicadores del Monitor de Desarrollo Territorial (MDT), dos territorios con el mismo número de víctimas pueden tener rutas de recuperación muy distintas, dependiendo del número de camas de hospital disponibles, de cuánto ingreso propio puedan movilizar y de la solidez de su administración pública.

Como ejemplo, el informe plantea que el caso del distrito de Buenaventura es el más delicado entre los municipios afectados con mayor población, al tener el desempeño fiscal más bajo de su grupo y una escasa dotación en salud. Esto evidencia que la respuesta local no será suficiente, por lo que se requiere la concurrencia de otros niveles de gobierno en una proporción y urgencia mayores a las de otras ciudades grandes, sin contar con los retos que añaden la extensión y dispersión de la zona rural de Buenaventura.

Mensajes y resultados clave

  • La frase no basta Convertir una crisis en oportunidad exige capacidades concretas. Cuando no existen, la coyuntura deja frustración y más precariedad, no mejoras.
  • La solidaridad se agota si no hay estructura Tras la emergencia la solidaridad es incalculable, pero con los días el agua, la basura y el empleo empeoran respecto de antes del terremoto.
  • Los mismos daños, rutas distintas Según el Monitor de Desarrollo Territorial, la recuperación depende de camas de hospital, ingreso propio movilizable y solidez de la administración pública.
  • Buenaventura, el caso más delicado Tiene el desempeño fiscal más bajo de su grupo y escasa dotación en salud. La respuesta local no alcanzará sin concurrencia de otros niveles de gobierno.

Próximos pasos

  • Movilizar la concurrencia de la Nación y el departamento en una proporción y urgencia mayores para Buenaventura, cuya capacidad fiscal y sanitaria no permite una respuesta autónoma.
  • Atender la extensión y dispersión de la zona rural, donde la emergencia se cruza con distancias que encarecen y retrasan toda la atención.
  • Sostener la solidaridad más allá de las acciones inmediatas, con acompañamiento que dure lo que dura la reconstrucción.
  • Presentar propuestas audaces ante el Gobierno central y ejecutar con eficiencia los recursos disponibles: es ahí donde se verá si hubo oportunidad.

Conclusión

Transformar de forma positiva un territorio después de una emergencia debe ser una apuesta colectiva de sus habitantes y, muy especialmente, una tarea primordial de sus dirigentes. La solidaridad nacional e internacional es fundamental y debe ir más allá de las acciones inmediatas.

No obstante, al final de la emergencia, serán las propuestas audaces y transformadoras, las gestiones efectivas ante el Gobierno central y la eficiente ejecución de los recursos disponibles, las verdaderas señales que mostrarán si la crisis se convirtió en una oportunidad o si terminó siendo una nueva fuente de frustración y atraso.