Territorio de vida: resistencias y alternativas en el Pacífico colombiano
Álvaro Arroyo · · Litoral Pacífico
Arroyo defiende que el territorio no es un simple espacio físico, sino la base misma de la vida. La preservación de los recursos del Pacífico ha exigido que cientos de líderes y comunidades étnicas arriesguen su vida. "El territorio es la vida, y la vida no se vende, se ama y se defiende".
Historias de lucha y desaparición
La violencia contra quienes defienden el territorio es palpable. En marzo de 2011, Ana Julia Rentería, presidenta del Consejo Comunitario del Río Cajambre, y su esposo fueron desaparecidos por oponerse a la minería ilegal. Cinco años después aún no se conoce su paradero.
El Consejo Comunitario del Río Yurumanguí ratificó su resistencia frente al cultivo de coca, la minería ilegal y otras actividades que ponen en riesgo la vida.
Presión y devastación
La presión por la explotación proviene de actores armados y no armados, legales e ilegales, locales y foráneos. Este asedio ha devastado territorios con coca, minería y tala indiscriminada de bosques, como la llevada a cabo por la empresa Prime Colombia Hardwood en el Chocó. Muchos territorios del Pacífico —mayoritariamente de propiedad colectiva— están en alto riesgo de dejar de ser espacios de vida.
Experiencias de esperanza
No todo son malas noticias. Algunas comunidades han encontrado en el eco- y etnoturismo una actividad central que promueve bienestar sin poner en riesgo la biodiversidad. Es el caso del Consejo Comunitario de La Plata–Bahía Málaga en Buenaventura.
Otras comunidades, como la de Yurumanguí, tienen claro que la ruta no pasa por la coca ni por actividades extractivas o de enclave.
Llamado a la acción
Arroyo enfatiza que destruir el territorio es autodestruirse y que conservarlo ayuda a garantizar la vida más allá de la región. Por ello, hace un llamado a quienes no habitan el Pacífico para que sumen esfuerzos en la protección física y cultural del territorio y pongan su conocimiento al servicio de sus necesidades.
Mensajes y resultados clave
- El territorio es la vida No es un simple espacio físico, sino la base de la existencia de las comunidades.
- Violencia contra defensores Líderes como Ana Julia Rentería han sido desaparecidos por defender el territorio.
- Presión extractiva múltiple Actores armados y no armados, legales e ilegales, amenazan los territorios colectivos.
- Alternativas sostenibles existen Eco y etnoturismo en Bahía Málaga demuestran que es posible generar bienestar sin destruir la biodiversidad.
Próximos pasos
- Fortalecer la protección de líderes y defensores del territorio.
- Impulsar proyectos de ecoturismo y etnoturismo en el Pacífico.
- Articular esfuerzos entre comunidades, academia, ONG y Estado para proteger el territorio.
- Denunciar y combatir la minería ilegal, la tala indiscriminada y otras actividades depredadoras.
Conclusión
Arroyo enfatiza que destruir el territorio es autodestruirse y que conservarlo ayuda a garantizar la vida más allá de la región. Por ello, hace un llamado a quienes no habitan el Pacífico para que sumen esfuerzos en la protección física y cultural del territorio y pongan su conocimiento al servicio de sus necesidades.